miércoles, 10 de agosto de 2011

domingo, 7 de agosto de 2011

Educación

La educación de un hijo/a es una de las cosas más complejas e ilusionantes que se pueden acometer en la vida.
A la vez, es un tema tremendamente personal, que cada familia aborda de una manera, con sus dudas, certezas  y descubrimientos que hacemos según vamos caminando.
Por ser un tema tan personal, propongo esta entrada con toda mi humildad, compartiendo las intuiciones que en el día a día voy recogiendo en la educación de mis hijos.

jueves, 28 de julio de 2011

Dignidad II

Hoy domingo, al ir a misa, me he sentado junto a una familia con un hijo con síndrome de down. Me ha gustado la naturalidad con la que estaban en la celebración y la ternura que había entre ellos.
En el momento de dar la paz, me he dirigido a ellos y al dársela al chaval, me he dado cuenta de que, aunque me estaba dando la mano a mí, su mirada me sobrepasaba y se dirigía a algo a mi espalda. Intrigado, me he dado la vuelta y he visto que se dirigía a un grupo de chicas en el banco del otro lado de la iglesia. La escena ha despertado en mí simpatía y ternura.
Mi sorpresa ha sido cuando una de las chicas ha cruzado el pasillo, se ha dirigido a nosotros y le ha dado la mano al chico. Era evidente que se conocían de otras veces. La expresión de satisfacción y alegría del chaval eran indescriptibles. Para mí las hubiera querido. Se han despertado en mí sentimientos encontrados. Por un lado, una profunda felicidad y gratitud por haber sido testigo de un acontecimiento tan sencillo y a la vez tan profundo, lleno de actitudes y sentimientos ejemplares. Por otro lado, de profunda tristeza y pena, al no poder esquivar el pensamiento de que en la sociedad que estamos construyendo, quizás, dentro de unos años, ya no habrá sitio para estas personas con ¿discapacidades? Estamos redactando leyes que nos permiten decidir que no son dignas de nacer. Estamos poniendo coto a la ternura y a la posibilidad. Y no he podido evitar llorar muy bajito.

Amar

Mientras se puede hacer algo,
siempre se puede hacer.
Cuando ya no se puede hacer nada,
siempre se puede amar.

Pedro Casaldáliga, obispo de San Salvador, poeta de los pobres y profeta de los últimos.

miércoles, 20 de julio de 2011

Control

Si el Estado nos hubiera obligado por ley a llevar una cámara de fotos para fotografiar constantemente a nuestros conciudadanos, su vida y su privacidad y nos hubiera obligado a portar con nosotros un dispositivo que le permitiera tenernos localizados las 24 horas del día, nos habríamos rebelado, nos habríamos escandalizado, le hubiéramos llamado totalitario.

Sin embargo, nos han convencido de que nos compremos unos objetos tremendamente atractivos que transmiten nuestras conversaciones por satélite y a través de servidores, que son cámaras de fotos, tienen un gps que nos orienta y localiza y que absorbe nuestra atención y nuestro tiempo con su conexión a la red.

Supongo que no es todo tan tremendo, ni tan planificado, ni tan conspiratorio, pero los hechos, al margen de su motivación, son éstos.

Si Orwell levantara la cabeza lo haría con los pelos de punta.

jueves, 14 de julio de 2011

Realidad y Deseo

La realidad no produce sufrimiento (salvo casos extremos)
La no aceptación de la realidad produce sufrimiento.
Quedar atrapados, anclados en nuestros deseos y rechazar la realidad es lo único que produce sufrimiento.

lunes, 4 de julio de 2011

Tiempo II

Al llegar a los 40 - 50 años hacemos examen de la vida. Por primera vez, parece que hay más tiempo a nuestras espaldas que delante de nosotros.
Y llegados a este punto, se constata que no hemos llegado a nuestros objetivos, que nuestros sueños se han quedado en nuestras manos. Tantos planes y estamos donde estamos. Si eres honesto, asumirás que te has dejado muchos proyectos en el camino.

Llegados a este punto cabe la rabia, la frustración, el desánimo, la ansiedad... o un momento precioso en la vida:  la finitud reconciliada.

domingo, 3 de julio de 2011

Tiempo

Hasta los 40 - 50 años, experimentamos el tiempo como posibilidad.
A partir de los 40 - 50 años, experimentamos el tiempo como límite.


Las claves para integrar esto en positivo, en próxima publicación.