El día en el que el modelo de tu coche, la marca de tu ropa o el tipo de tarjeta de crédito sean más importantes que tú mismo, el mundo te habrá conquistado.
Y como somos débiles y poca cosa, lo mejor es tener pocas cosas y poco importantes.
Pensamientos en el camino, pensamientos al caminar, en el trabajo, en los paseos, al amanecer o al acostarme. Pensamientos en todo caso, personales, sin pretensiones universales. Un pequeño compartir desde mi subjetividad